29.1.08

Alopelia


La babosa goza
su alopelia el
castigo mirador
una multitud de babosas
surgen como irrigación sanguínea
del helecho consumado
si pudieran fingir tal vez
una cópula sin arrastrar
monumentos
todo se dilataría a los escombros
la llama la
imagen retratada en sepia
desde ahí "la ciudad de
los pibes sin calma" también
dejó de ser una canción
movilizadora, como algo urgente
que sacude y descontrola
un muro erecto del desierto
la porción circuncidada un
oasis parafílico y este espécimen
dado al momento mismo
del momento anterior
en la armonía de las dos manos
adentradas al mismo sexo
que vislumbra el agua tan líquida que
avisa antes si hay detalles
perdidos
de nosotros en los otros y
mueren por debajo de las escalinatas
del as de espadas en el contorno
no nos mienten,
sólo siguen mirando.

La babosa esboza
un orgasmo justo

La babosa desglosa
lo que sucedidos fuimos entre
tres tierras de leguas
de banderas infrarrojas
sin el mástil desclavado
en las otras miradas mías